La privatización de la política
Cuando el Estado deslinda su responsabilidad de financiar a las organizaciones políticas, estas están condenadas a buscar fuentes de financiamiento privadas. Los grupos de poder económico tienen intereses específicos y sectoriales, que condicionan su apoyo a partir de privilegios que distorsionan los objetivos de las organizaciones políticas y de sus candidatos, generando “facturas” que tarde o temprano se cobran. Siempre hay sectores privados que contribuyen al financiamiento de las campañas políticas por diferentes motivos; afinidad política, simpatía con el candidato(s), algún interés específico, etc. Mientras este es una de las fuentes de financiamiento, no es un problema.